5 Soluciones para combatir el mal aliento

¿ Mal aliento? Ponle freno

La halitosis o mal aliento es un problema común que puede afectar a más de la mitad de la población en algún momento de su vida, afecta tanto a mujeres como hombres.

En la mayoría de los casos el origen del mal aliento está en la boca, y la causa principal es la bacteriana, esto se debe a una higiene deficiente, según el colegio oficial de farmacéuticos de Barcelona (COFB). Y es que las bacterias de la cavidad bucal, que descomponen los restos de alimentos, son las que producen varias sustancias que pueden causar el mal olor. Las caries también se asocian al mal aliento.

El restos de los casos de halitosis, un porcentaje muy menor, suelen tener su origen en problemas de salud no relacionados con la boca, como por ejemplo, trastornos gastrointestinales, sinusitis o enfermedades del hígado.

Si cuando te despiertas tienes mal aliento, no te preocupes, es normal. Durante la noche el flujo de saliva disminuye y aumentan las bacterias que provocan el mal olor. Lávate siempre los dientes antes de irte a dormir y utiliza un enjuague bucal que te proporcione frescor. Después de desayunar, repite estos pasos.

boca sana

El secreto… ¡ Una buena higiene!

  • Para empezar, debemos extremar nuestra limpieza: Cepillarnos los dientes después de cada comida, utilizar hilo dental y enjuagues, y si fuera necesario, utilizar un irrigador bucal para un resultado más profesional.
  • Escoje  productos que sean específicos para la halitosis, decantate por pastas y enjuagues que aporten frescor.
  • Visita regularmente a tu dentista para descartar que el mal aliento se deba a una caries o un problema de encías. ¡Prevenir es mejor que curar!
  • Finalmente, evita comidas picantes y alimentos con un olor fuerte como, por ejemplo, el ajo o la cebolla, el café y el tabaco.

Si con estos hábitos de higiene no eliminas el mal aliento, acude a tu médico de cabecera para investigar otras causas.

Claves para cuidar las pieles atópicas

La dermatitis atópica.

La dermatitis atópica, también llamado eccema atópico, es una enfermedad de la piel muy común, se debe a una reacción (similar a una alérgica)  en la piel.  Es un trastorno inflamatorio crónico que aparece sobre todo en bebés y niños, según la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV). Todo y que suele mejorar con la edad, también puede comenzar y persistir durante la edad adulta.

Los síntomas fundamentales son piel seca, picor y lesiones eccematosas, que suelen aparecer en forma de brotes, que empeoran con el estrés, el frío, el sudor y el uso de agentes irritantes, como por ejemplo, la lana y los detergentes. En está afección de la piel se suelen alternar etapas de mejorías con etapas de brotes frecuentes.

eczema atopic dermatitis symptom skin
Ejemplo de eccema atópico

Las áreas afectadas varían según la edad. Los más pequeños suelen tener los brotes en los codos, las rodillas, los pliegues y a veces también en la frente y las mejillas. En fases más avanzadas del trastorno y durante la edad adulta las zonas donde aparecen los brotes pueden variar y ser más extensas.

Claves para mejorar una piel atópica 

El tratamiento que recomienda el médico será personalizado, ya que valorará de manera individual factores como la edad, el estado general de salud y la intensidad, la extensión y la localización de los brotes, también la respuesta a tratamientos anteriores.

Piensa que hay diversas opciones que ayudan a evitar y mejorar los efectos de los brotes. El uso de emulsiones o cremas de manera sistemática, por ejemplo, ha demostrado que puede reducir significativamente la severidad de la dermatitis atópica. Al margen de la medicación, que suelen ser corticoides tópicos y orales, y antihistamínicos.

La importancia de hidratarse bien la piel
La importancia de hidratarse bien la piel

La AEDV recomienda:

  1. Utilizar jabones, extra grasos para rehidratar la piel, sin perfume y sin agentes irritantes.
  2. Optar por duchas cortas y preferiblemente con agua tibia.
  3. Después de la ducha utilizar una crema emoliente. específica.
  4. Utilizar ropa de algodón o fibras naturales, evitar la lana y las fibras sintéticas.
  5. Evitar los cambios bruscos de temperatura, sobretodo en invierno.
  6. Utilizar guantes mientras se hacen las tareas domésticas.